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CELOS: ORIENTACIONES A PADRES


 


 


Manifestaciones más
frecuentes:



 



Lloro  frecuente y sin motivo aparente, momentos de tristeza, preguntas alusivas a si  se le quiere o no.
 


Negativismo;  responder con un NO a propuestas que antes aceptaba, a veces sin escuchar lo  que se le expone o pide. 

Habla  infantil imitando el lenguaje del pequeño, repetición de palabras y frases,
  tartamudeo. 

Escaso  apetito, come menos que antes y se niega a probar alimentos que antes
pedía. 

Sueño  irregular, en general pide ir a la cama de los padres, 
solicita compañía en la suya, llama frecuentemente a un  adulto. 

Cambio  de estado de ánimo sin causa aparente: pasa de quietud a intranquilidad, de  alegría a tristeza, de actividad a  inactividad. 

En ocasiones adoptan conductas desafiantes hacia los padres/madres y profesores, menosprecian a compañeros, se aíslan socialmente, muestran pruebas de afecto  exageradas… 

En  casos extremos pueden aparecer manifestaciones de tipo orgánico: vómitos, anorexia, mareos, terrores nocturnos, insomnio  etc. 
 
¿Qué debemos hacer ante un hijo
celoso?


Fomentarla cooperación entre los hermanos (en tareas de casa, recados, situaciones dejuego…

Observar  y reflexionar sobre las conductas celosas de nuestros hijos y reaccionar sin  darles excesiva importancia.

Tratar  con afecto  atención frecuentes a  tus hijos para que perciban que son queridos.

Favorecer  el juego con todos los hijos.

Analizar  entre los adultos las causas posibles de los celos y las distintas
soluciones.

Educar  a los hijos en el control de sus emociones: aprender a soportar pequeñas frustraciones, alegrarse del éxito de los demás, responder con tranquilidad  ante situaciones adversas, enseñarle a aceptar sus incapacidades y dificultades  con optimismo.

Respetar  la autoridad de los padres y admitir los límites establecidos en la familia. Conseguir que se acepten las normas de casa de forma  democrática.

Respetar  el espacio de juego e intimidad de cada hijo.

Estimular  a los hijos para que expresen lo que sienten con libertad y puedan compartir  tristezas y alegrías.
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Estimular  a los hijos y darles seguridad. 
 
Consejos a las familias ante la llegada de un nuevo
hijo


Hacer  partícipe a los hijos de los preparativos que conlleva la llegada de su hermano/a como preparar la habitación, adquirir la ropa…valorar a los hijos  tras la realización de estas tareas, más por la actitud que por el resultado  final.

Resaltar  la importancia de tener hermanos y de lo que esto comporta en el juego, en las  labores diarias, en la alegría de la casa y de las reuniones  familiares…

Advertir  a los familiares que en las visitas que nos realicen eviten expresiones del tipo “ahora sí que vas a tener que compartir”, “ya sabes, lo tendrás que cuidar  porque el niño será muy pequeño y tu ya eres mayor”, etc.; por el contrario  incitarles a que sus expresiones hagan alusión a aspectos positivos referido al  nuevo hermano como “te vas a divertir mucho”, “con tu hermano vas a poder jugar  cuando se haga un poco más grande”, etc.
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Debemos  evitar la coincidencia de llevar al mayor a una escuela infantil cuando nace  otro hermano. Es preferible adelantar o retrasar esta entrada para que no  asocie: nace mi hermano- salgo de casa.
 
Consejos tras el nacimiento de un nuevo
hijo


Evitar  frases que recriminen sus acciones como “no lo toques”, “aléjate que no me fío  de ti”, “se te va a caer”…

Estimular  con expresiones positivas todo acercamiento como por ejemplo “qué bien lo  cuidas”, “eres muy responsable”, “ven que lo vas a bañar muy  bien”…

Involucrar  a los hermanos en las tareas de cuidado, higiene alimentación,
etc.

Buscar  espacios para atender de forma preferente a los hermanos en el momento del  nacimiento del nuevo bebé y en el período posterior. Las personas adultas  solemos dirigirnos casi exclusivamente al recién nacido relegando la atención a  los demás hermanos, sin embargo son éstos los que pueden manifestar conductas  celosas y no el recién nacido.

Procurar  dar afecto a los hijos sin distinción de edad. En nuestra sociedad solemos prestar excesiva preferencia afectiva al niño pequeño omitiendo de forma  bastante brusca la atención a los hermanos  mayores.

Valorar  a nuestros hijos delante de familiares y visitas, tratando de omitir todo
 comentario negativo sobre ellos.